viernes, 2 de diciembre de 2011

Barranco de Las Palmas

Cauce abierto y ancho en la parte baja del Barranco de Las Palmas

Durante millones de años, los agentes meteorológicos han labrado un paisaje único en la mitad este de Gran Canaria, primero, dividiendo con la formación de grandes barrancos- Fataga, Tirajana, Guayadeque, Telde y Guiniguada- las rampas que descendían desde la cumbre al mar, y luego, esculpiendo otros de menor tamaño dentro de cada uno de los macizos resultantes - Amurga y las Rampas de Agüimes, Ingenio, Telde y Las Palmas-

El hombre ha ido dando nombres a muchos de estos elementos. El barranco de Las Palmas, situado en el margen norte de Amurga, es uno más de tantos rincones singulares en Canarias. Nace en el Alto de Amurga para morir en Juncalillo del Sur y en conjunto se caracteriza por su clima: seco con altas temperaturas, fuerte insolación y lluvias torrenciales en las estaciones de otoño e invierno, y su geología basáltica.

Pero cada uno de los tramos del barranco tiene sus peculiaridades. La desembocadura está dentro de las llanuras sedimentarias del sureste, producto de los materiales que van bajando por el cauce de los grandes barrancos. Esta plataforma es, y debió serlo en mayor medida antes de ser ocupada por el humano, un lugar idóneo para el descanso y alimentación de las aves migratorias. Aquí la vegetación está dominada por el balo (Plocama pendula) que, gracias a sus profundas raíces, es capaz de captar la humedad casi permanente que hay bajo metros de grava y cantos rodados; también viven tarajales (Tamarix canariensis), espinos (Lycium intrincatum), tabaibas dulces y amargas (Euphorbia balsamifera y regis-jubae), veroles (Kleinia neriifolia), aulagas (Launaea arborescens), tajinastes blancos (Echium decaisnei), cerrillos (Hyparrhenia hirta) y especies introducidas por el hombre como el tabaco moro (Nicotiana glauca), la tunera india (Opuntia dilenii) o Datura stramonium. La lista de aves es muy grande ya que, como se mencionó anteriormente, es una zona importante para el descanso migratorio; destacable es la concentración invernal de garzas reales (Ardea cinerea), garcetas (Egretta garcetta) e incluso cigüeñas (Ciconia ciconia) y otras grandes migradoras. También es abundante la presencia de limícolas y aves costeras en el litoral y los embalses artificiales.

Saltamontes narigudo (Truxalis nasuta). Los invertebrados, siempre presentes. 

En el tramo medio, donde el cauce sigue siendo ancho pero empieza a encajonarse primeramente entre laderas suaves y más tarde entre riscos y peñones verticales, los grandes cardones (Euphorbia canariensis) y las palmas (Phoenix canariensis) que dan nombre al barranco, son los elementos vegetales más destacados. El palmar ocupa parte del cauce y un tramo de la loma sur al que antiguamente se le dio uso agrícola, una vez abandonados los cultivos algunas de las palmas han ido muriendo, ya que su acceso al agua  estaba ligado al riego de la tierra. Rudas (Ruta oreojasme), damas (Parolinia ornata), Prenanthes pendula, matorriscos (Lavandula minutolii) y cornicales (Periploca laevigata) son algunas de las especies acompañantes. 
En esta zona hay varios pozos, y alguno de ellos es trampa mortal, año tras año, para los pollos de pardela cenicienta (Calonectris diomedea borealis) nacidos en una pequeña colonia que hay en la zona. Los paredones inaccesibles que convierten el barranco en un pequeño cañón son lugar de reproducción de aguilillas (Buteo buteo insularum), cernícalos (Falco tinunculus canariensis) y posiblemente otras rapaces como el halcón de Berbería (Falco peregrinus pelegrinoides) o la lechuza (Tyto alba); además, alcaravanes (Burhinus oedicnemus distinctus), palomas (Columba livia canariensis), alcaudones (Lanius meridionalis), canarios (Serinus canaria), queseros (Cyanistes teneriffae hedwiggii), camineros (Anthus berthelotii), horneros (Phylloscopus canariensis), currucas tomilleras (Sylvia conspicilliata), y otros, habitan en el lugar. El murciélago montañero (Hypsugo savi), presente en casi toda la isla, es el único mamífero nativo que se conoce, aquí encuentra refugio en grietas y oquedades.

El palmar que da nombre al barranco

Acercándonos a El Alto, el cambio más significativo es el mayor tamaño de las plantas, propiciado por las condiciones sombrías resultado del estrechamiento del cauce, y la aparición relictual de sabinas (Juniperus turbinata) y pinos (Pinus canariensis) centenarios engarapetados en lo alto de los riscos.

Amurga es un paraje con elementos únicos en el planeta que llaman la atención de cualquier visitante, por tanto es un recurso de valor incalculable. Lamentablemente es uno de los rincones peor tratados en Gran Canaria: vertederos, escombreras, canteras, plantas machacadoras, invernaderos (muchos de ellos abandonados), exceso de pistas y roderas, pastoreo incontrolado, mamíferos introducidos, tendidos eléctricos y aerogeneradores con impacto negativo sobre las aves y el paisaje, son solo algunas de las transformaciones que están causando el deterioro de este espacio. Pero por suerte cada vez se conoce más y mejor, y esto tiene que conducirnos a aprender de los errores, para aprovechar un privilegio endémico de Canarias y disfrutarlo en buenas condiciones.

jueves, 11 de agosto de 2011

Barranco del Andén

Es el nombre que recibe uno de los barrancos en la cabecera de la cuenca La Virgen-Azuaje, que nace en la cumbre exterior de la Caldera de Tejeda y muere en la costa de San Andrés.

Paisaje de las medianías del norte de Gran Canaria que, hace ya mucho tiempo, debió estar cubierto por un tupido bosque de lauráceas en el cauce, y por otras especies típicas del monteverde y el pinar en las laderas. La orientación y el relieve abrupto, unidos a la influencia de los alisios, hacen que el lugar sea húmedo y frescodurante la mayor parte del año.















Aspecto de uno de los reductos de laurisilva en el cauce

Actualmente las plantaciones de castañeros y otros frutales, los pinares artificiales de Pinus radiata, los reductos de monteverde, los bocaos (terrazas de cultivo) en su mayoría abandonados, las obras hidraúlicas y la pista de acceso al cauce caracterizan el lugar.

Grandes laureles (Laurus azorica) y viñátigos (Persea indica) son viejos testigos de un monte siempre verde y húmedo que ha ido perdiendo espacio, hasta casi desaparecer, debido a los usos que hemos ido haciendo del territorio. Estrelladeras (Gesnouinia arborea), bencomias (Bencomia caudata) malfuradas (Hypericum grandiflorum), cruzadillas (Hypericum reflexum), bicacareras (Canarina canariensis), pata de gallo (Geranium reuteri), hireba puntera (Aeonium arboreum), bejeques (Aeonium canariense virgineum), yedras(Hedera canariensis), zarzas (Rubus ulmifolius), helechos (Pteridium aquilinum, Adiantum reniforme, Adiantum capillus-veneris, Asplenium ceterach), y una gran variedad de musgos y líquenes no son tan longevos, pero son esp
ecies que nos hacen saber quienes dominaban el barranco. La malfurada de manantial (Hypericum coadunatum), la bella de risco (Scrophullaria calliantha) y la oreja de gato (Aeonium percarneum) son especies endémicas de la isla.

















Petirrojo, pechuguita (Erithacus rubecula superbus).
El aguililla (Buteo buteo insularum), el cernícalo (Falco tinnunculus canariensis), el gavilán (Accipiter nissus granti) y el búho chico (Asio otus) también viven en El Andén, atraídos entre otras cosas, por la rica diversidad de aves y los mamíferos introducidos que comparten este espacio "tan reducido". La paloma bravía (Columba livia canariensis), el mirlo (Turdus merula cabrerae), la alpispa (Motacilla cinerea canariensis) el pinzón común (Fringilla coelebs canariensis), el petirrojo (Erithacus rubecula superbus), el canario (Serinus canarius), el quesero (Cyanistes teneriffae hedwigi), el hornero (Phylloscopus canariensis) son algunas de las aves. Durante la primavera llegan, para criar, las tórtolas comunes (Streptopelia turtur) desde el norte de Europa.

El murciélago montañero (Hypsugo savii) es el único mamífero conocido que llegó por sus propios medios. Gato (Felis silvestris), rata campestre (Rattus rattus), ratón (Mus musculus) y musaraña (Crocidura russula) son mamíferos introducidos por el hombre.

Otro grupo presente es el de los reptiles, representado por el omnipresente lagarto de Gran Canaria (Gallotia stehlini), el perenquén (Tarentola boettgeri) y la lisa (Chalcides sexlineatus bistriatus). La ranita meridional (Hyla meridionalis) y la rana común (Pelophylax perezi) son las dos especies de anfibios que conviven en los lugares con mayor presencia de agua.

Los invertebrados, como en cualquier punto de las islas, son los que aportan mayor diversidad. En este rincón llama la atención el número de especies exclusivas del archipiélago, y algunas de la isla, asociadas a los lugares húmedos.























Cascada en medio de un rodal de laureles (Laurus azorica) y viñátigos (Persea indica).

Es bonito observar la capacidad que tienen las plantas del monteverde para recuperar lo que antaño fueron sus dominios. Conociendo, divulgando y respetando, seguramente, en un futuro no muy lejano podamos disfrutar de una superficie mucho mayor que la actual ocupada por este espectacular ecosistema.

jueves, 14 de octubre de 2010

Barranco Hondo de Amurga















El barranco en temporada de lluvias

Situado en el sureste de Gran Canaria, representa una de las mejores muestras de cardonal-tabaibal de la isla. Nace en el Alto de Amurga y desemboca en la costa de Juncalillo del sur. Una media alta de las temperaturas, la constante insolación e irregularidad y torrencialidad de las precipitaciones caracterizan el clima de la zona.

La autopista, una planta machacadora, y un vertedero contiguo son los responsables de la gran transformación que ha sufrido la zona baja. Los cardones, veroles, espinos, aulagas, balos, duraznillos y tajinastes que escaparon a los desmontes o nacieron después de los mismos, aparecen tapizados por los plásticos que el viento mueve desde el vertedero.

Donde el cauce queda encajonado por las paredes el panorama cambia ...

viernes, 8 de octubre de 2010

Polka del cabreo



















Helianthemum bistropogophyllum (endemismo del oeste de Gran Canaria).



Yo tenía un amigo
que era medio totorota
nunca supo distinguir
entre pardela y gaviota


Y otro amigo yo tenía

que se llamaba Berriel

no sabía distinguir

entre ladrillo y laurel


Entre cardón y tabaiba

apareció un acrostira

pero a Santiago Cazorla

eso poquito le inspira


Los paisajes de Canarias

son patrimonio de todos

no dejemos que unos pocos

los entierren con su lodo


Mientras que haya dinero

y a pesar de sebadales

al Gobierno no le importan

los espacios naturales


Como dice la canción

Canarias era un vergel

hasta que cayó en las manos

de Dominguito Berriel


A la señora Tavío

un mensaje yo le envío

que no trate a los canarios

como ignorantes perdíos.


miércoles, 20 de enero de 2010

Hoya de Pinos Dulces



















Hoya de Pinos Dulces

Este es el nombre que recibe una de las hoyas que conforman la cuenca de Tirma, en el noroeste grancanario. El topónimo deriva de un rodal plantado en el sitio con Pinus pinea, árbol natural de la franja mediterránea, al que comunmente se le ha llamado en las islas pino dulce por el aspecto armonioso de su copa. El lugar está situado dentro del Macizo de Altavista y lo caracterizan numerosos barranquillos que desembocan a uno mayor, también llamado Pinos Dulces, que lleva el agua hasta la playa del Risco.

La crestería de la hoya limita la entrada de las brumas procedentes del norte, y por eso, el clima de la zona es seco si lo comparamos al del macizo de Tamadaba. Las precipitaciones principalmente se acumulan durante el otoño y el invierno de forma torrencial, pero esporádicamente se forman nieblas que permiten el asentamiento de algunas plantas propias del monteverde en los lugares de mayor humedad.

La vegetación potencial es la propia del pinar canario de zonas secas, pero con algunos elementos típicos del pinar mixto con fayal-brezal. La especie arbórea mejor representada es el pino canario (Pinus canariensis); puntualmente, en lugares frescos y sombríos crece algún brezo (Erica arborea) y en el cauce del barranco principal hay saos (Salix canariensis) y tarajales (Tamarix canariensis). También hay especies exóticas, en la parte alta de la cuenca está el rodal de pino piñonero o dulce (Pinus pinea) y en el barranquillo de la Degollada de Las Lajas crecen algunas encinas (Quecus ilex).



















Cardoncillo, mataperros (Ceropegia fusca)

Escobones (Chamaecytisus proliferus meridionalis), poleos (Bystropogon origanifolius), jarones (Cistus symphytifolius), jaguarzos o jaras (Cistus monspeliensis), tomillos (Micromeria benthami, Micromeria varia, Micromeria lannata e híbridos), tabaibas amargas (Euphorbia regis-jubae), cruzadillas (Hypericum reflexum), Cardos de risco (Carlina canariensis), veroles (Kleinia neriifolia), cerrajones (Sonchus acaulis), Sonchus congestus, balillos (Atalanthus pinnatus), esparragueras (Asparagus plocamoides), madamas (Allagopappus viscosissimus), etc. son arbustos presentes en la zona de forma natural, tajinastes blancos (Echium decaisnei), vinagreras (Rumex lunaria) y altabacas (Dittrichia viscosa) se han asentado en los bordes de la pista que atraviesa el espacio; conviven con ellos numerosas suculentas, muchas de ellas con carácter rupícola, bejeques (Aeonium percarneum), hierba puntera (Aeonium manriqueorum), cónganos (Aeonium simsii), tallas de risco (Aeonium aureum) y cardoncillos (Ceropegia fusca).

Entre las plantas herbáceas encontramos Trifolium, Lathyrus y Medicago, géneros típicos del pinar; corazoncillos (Lotus spartioides), endemismo de la zona; cardos (Carduus clavulatus, Galactites tomentosa), gamona (Asphodelus aestivus), morgallana (Ranunculus cortusifolius), sombrerillo (Umbilicus gaditanus), Romulea columnae, hierba de San Roberto (Geranium robertianum), estornudera (Andryala pinnatifida preauxiana), cerrillo (Hyparrhenia hirta), etc.

La batatilla (Davallia canariensis) y la helecha (Pteridium aquilinum) son los helechos más comunes; además, hay en el lugar diversidad de líquenes y musgos.






Romulea columnae

Las aves que podemos ver en el lugar habitualmente son: el quesero (Parus caeruleus teneriffae), hornero (Phylloscopus collybita canariensis), canario (Serinus canaria), pechuguita (Erithacus rubecula superbus), caminero (Anthus berthelotii berthelotii), vencejo unicolor (Apus unicolor), mirlo (Turdus merula cabrerae), picapinos (Dendrocopos major thanneri), cernícalo (Falco tinnunculus canariensis), agulilla (Buteo buteo insularum), paloma bravía (Columba livia canariensis), perdiz roja (Alectoris rufa intercedens). Otras son escasas o migratorias: cuervo (corvus corax tingitanus), tagarote (Falco peregrinus pelegrinoides), gavilán (Accipiter nissus granti), búho chico (Asio otus canariensis), abubilla (Upupa epops), tórtola (Streptopelia turtur), alpispa (Motacilla cinerea canariensis), capirote (Sylvia atricapilla), curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), pinto (Carduelis cannabina), papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca), ...

Las cabras (Capra hircus), conejos (Oryctolagus cuniculus) y ratones (Mus domesticus), todos introducidos por el hombre, son mamíferos habituales; el murciélago montañero (Hipsugo savii) también habita en la hoya.

La rana de San Antonio (Rana perezii) es el único anfibio conocido y dentro del grupo de los invertebrado, siempre representado por muchas especies, se puede resaltar la presencia de Pimelia, Blepharopsis y Acrostira.

Otro atractivo de Pinos Dulces son las vistas a la costa, ahora se trabaja en la construcción de una nueva carretera entre La Aldea y Agaete a base de túneles, rotondas y viaductos de hormigón de grandes dimensiones, esto supondrá un cambio en el paisaje.

martes, 15 de diciembre de 2009

Pinzón común


Macho de pinzón común (Fringilla coelebs palmae)
El pinzón común (Fringilla coelebs) es un paseriforme presente en varias islas. Se distribuye por zonas húmedas y frescas de La Palma, El Hierro, La Gomera, Tenerife y Gran Canaria, donde abundan frutos, semillas e invertebrados de los que se alimenta.
Un ejemplo de la rica biodiversidad canaria y de la compleja ecología de las islas oceánicas, responsable de procesos que dan lugar a múltiples adaptaciones que diferencian a los animales por muy pequeñas que sean las distancias. Así, en un territorio pequeño encontramos pinzones con diferencias genéticas y morfológicas.

miércoles, 28 de octubre de 2009

Vega de Las Cruces

















Vega de Las Cruces, en primer plano, y el Pinar de Tamadaba en segundo.

La vega está situada en las medianías del noroeste de Gran Canaria. El paisaje, prácticamente llano, con lomas de suaves pendientes y vaguadas que dan lugar a barranquillos abiertos y poco abrigados, lo conforman las tierras abandonadas cercadas por muros de piedra que se utilizaron durante el pasado siglo, básicamente, para el cultivo de cereales y legumbres y como lugar de pasto para el ganado.

Fue dominio del monteverde y posiblemente el pino canario estuviera presente de forma esporádica, así lo confirman algunos ejemplares de peralillos (Maytenus canariensis), barbuzanos (Apollonias barbujana), mocanes (Visnea mocanera), laureles (Laurus novocanariensis) y viñátigos (Persea indica) que crecen en el entorno.

La vegetación, actualmente, la componen herbáceas como el hinojo (Foeniculum vulgare), el balango (Avena barbata), la altabaca (Dittrichia viscosa) muy expandida durante los últimos años favorecida por los desbroces, la cardota (Galactites tomentosa), el cardo mariano (Silybum marianum), la alcachofa silvestre (Cynara cadunculus), la colleja (Silene vulgaris) etc. La retama amarilla (Teline microphylla), el escobón (Chamaecitysus proliferus meridionalis), el codeso (Adenocarpus foliolosus), la magarza de cumbre (Argyranthemum adauctum canariense) y el incienso (Artemisia thuscula) son las plantas arbustivas más frecuentes. Todavía quedan algunas piteras (Agave americana) plantadas con fines forrajeros en el pasado.

















Triguero (Miliaria calandra)

La avifauna está representada por el aguililla (Buteo buteo insularum), el cernícalo (Falco tinnunculus canariensis), el búho chico (Asio otus canariensis), que aprovechan la abundancia de ratones y reptiles, la gaviota patiamarilla (Larus michahellis) se acerca de cuando para alimentarse de cigarrones, el alcaraván (Burhinus oedicnemus) es habitual y podría estar criando, la perdiz roja (Alectoris rufa intercedens), las codornices (Coturnix coturnix), cada vez más difíciles de observar, posiblemente por la falta de control sobre su caza, la paloma bravía (Columba livia canariensis), el mirlo (Turdus merula cabrerae), el alcairón (Lanius excubitor koenigi), el triguero (Milaria calandra), el gorrión chillón (Petronia petronia madeirensis), el bisbita caminero (Anthus berthelotii berthelotii), la curruca tomillera (Sylvia conspicillata orbitalis), el canario (Serinus canaria), el linacero (Carduelis cannabina), todos ellos presentes habitualmente; el cuervo (Corvus corax tingitanus), la abubilla (Upupa epops) y otros, visitan ocasionalmente la vega.

Del reino de los invertebrados es posible encontrar representantes de muchas familias, pero especialmente abundantes son los saltamontes, varias especies, y las mariposas del género Vanessa.

En los últimos años se ha repoblado parte de la vega y lomos colindantes. Para ello se han empleado especies que forman parte de la flora canaria desde hace mucho tiempo y otras traídas por el hombre durante los últimos siglos.

Faya (Myrica faya), brezo (Erica arborea), acebiño (Ilex canariensis), madroño (Arbutus canariensis), laurel (Laurus novocanariensis) y mocán son las plantas propias del monteverde usadas; el pino canario (Pinus canariensis) ocupa gran parte de la superficie plantada y el sao (Salix canariensis) fue utilizado en un barranquillo. Está última especie sufre mucho cada vez que queda sin riego porque en la zona no se dan las mejores condiciones para su desarrollo.

Se emplaron también especies arbustivas típicas de las medianías húmedas como el follao (Viburnum tinus), el tajinaste azul (Echium callithyrsum), el jazmín (Jasminum odoratissimum) y el Sonchus canariensis además de otras que de forma natural crecen en distintos ecosistemas: tajinaste blanco (Echium decaisnei), salvia morisca (Salvia canariensis), guaydil (Convolvulus floridus), granadillo (Hypericum canariense), retama blanca (Retama rhodorhizoides), mato risco (Lavandula canariensis), alhelí (Erisymum albescens) y jarón (Cistus symphytifolius).



















Repoblación con monteverde

Completan la repoblación numerosas coníferas (pinaceas (pinos, abetos y cedros) y cipreses (cupressus, thuja)) y caducifolias: fagaceas (hayas, robles, encinas, castaños,...), ulmaceas (olmos), nogal (Juglans regia), guindo (Prunus cerasus) y otras.

De las exóticas, muchas no soportaron el trasplante y otras han ido muriendo por no estar adaptadas a las condiciones climáticas, a lo que se suma la falta de atención durante algunos periodos.

viernes, 31 de julio de 2009

Punta de Las Arenas

















Punta de Las Arenas
En el noroeste de Gran Canaria se encuentra este espacio perteneciente al municipio de Artenara. Es un pequeño tramo de costa conformado por acantilados, los de Andén Verde, de cientos de metros que descienden hasta una playa fosilizada que se ha ido transformando con la acción del viento y el agua durante miles de años. Como consecuencia de la erosión existen jables donde crece un tabaibal dulce rico en especies acompañantes y varios barrancos esculpidos en la arena, con formas caprichosas, refugio de endemismos de la localidad.

El clima del lugar está marcado por temperaturas suavizadas por el alisio, vientos constantes durante casi todo el año, precipitaciones torrenciales e insolación alta.

Las tabaibas dulces (Euphorbia balsamifera) , toldas (Euphorbia aphylla) y los cardones (Euphorbia canariensis) son las plantas más representativas. En las zonas de mayor influencia salina, tomillo de costa (Frankenia ericifolia), siempreviva de costa (Limonium pectinatum), brusca (Suaeda mollis), espino (Lycium intrincatum), aulaga (Launae arborescens), lechuga de costa o servilleta ( Astydamia latifolia), uva de costa (Zygophyllum fontanesii), pico pajarito , (Kickxia sagittata), Reychardia cristalina...

















Vista de Andén Verde desde La Punta de Las Arenas
Junto a cardones y tabaibas, en cotas más altas, crecen cardoncillos (Ceropegia fusca), taboires (Ononis angustissima), verodes (Kleinia neriifolia), algún orobal (Withania aristata), Argyranthemum lidii, Tanacetum ferulaceum latipinnum, Descurainia artemisoides, romero de costa (Campylanthus salsoloides) bejeques (Aeonum percarneum) y un largo etc.

Común en todos los rincones de las islas son las plantas introducidas invasoras, un problema serio al que no se le pone freno. El rabo de gato (Penisetum setaceum) ocupa una gran superficie y llega próximo a la marea por el cauce de alguno de los barrancos; también hay tabaco moro (Nicotiana glauca).
Las aves y los invertebrados son los animales mejor representados en tierra. Dentro del segundo grupo está Pimelia stevezi, un ortóptero exclusivo de esta playa fósil. La pardela (Calonectris diomedea), la gaviota (Larus michahellis), el cuervo (Corvus corax), el aguililla (Buteo buteo insularum), el cernícalo (falco tinnunculus canariensis), el guincho (Pandion haliaetus), el tagarote (Falco peregrinus pelegrinoides), la perdiz (Alectoris rufa intercedens) la paloma (Columba livia canariensis), el alcaudón (Lanius excubitor), el mirlo (Trudus merula cabrerae), el vencejo unicolor (Apus unicolor), el bisbita caminero (Anthus berthelotii), el canario (Serinus canaria), el mosquitero (Phylloscopus collybita canariensis) aprovechan en distinta medida los recursos que les ofrece el lugar.

El lagarto canarión (Gallotia sthelini) y el perenquén (Tarentola delalandii) son los dos reptiles conocidos; ratones (Mus musculus), ratas (Rattus rattus), conejos (Oryctolagus cuniculus) y cabras asilvestradas (Capra hircus ssp) son responsables de predación sobre huevos y pollos de distintas especies de aves o herbivorismo sobre plantas.
En el agua, viejas (Sparisoma cretense), sargos blancos (Diplodus sarcus cardenati), sargos breados (Diplodus cervinus), jureles (Pseudocaranx dentex), galanas (Oblada melanura), cabrillas (Serranus atricauda), alfonsitos (Apogon imberbis), pulpos (Octopus vulgaris), barrigudas negras (Ophioblenius atlanticus), peces araña (Trachinus draco) y muchas otras.

martes, 19 de mayo de 2009

Barranco de Los Palos Blancos



















Barranco Oscuro (izquierda), Barranco de El Palo Blanco (derecha).

Este es el nombre que recibe uno de los barrancos que surcan la vertiente noroeste del macizo de Tamadaba. Debido a su orientación recibe la humedad del alisio, por su abrupta orografía, con un cauce estrecho, ofrece temperaturas suaves y regulares ideales para el crecimiento de especies propias de la transición entre el bosque termófilo y el monteverde. Como consecuencia de las fuertes pendientes hay pocos lugares con suelo profundo, pero grietas y andenes son el hábitat perfecto para plantas rupícolas.

La zona baja, muy degradada después de décadas de talas y pastoreo, la ocupan algunas tabaibas amargas (Euphorbia regis-jubae), orobales (Withania aristata) y el rabo de gato (Penisetum setaceum), una especie introducida y muy invasiva que evita que se recuperen las plantas nativas.

Palo blanco (Picconia excelsa), aderno (Heberdenia excelsa), peralillo (Maytenus canariensis), mocán (Visnea mocanera) y acebuche (Olea europaea guanchica), la mayoría escasas en la isla, encuentran refugio en el tramo medio del barranco. En cotas más altas, laureles (Laurus novocanariensis), acebiños (Ilex canariensis), brezos (Erica arborea) y follaos (Viburnum tinus rigidum) se mezclan con los pinos (Pinus canariensis).



















Aderno (Heberdenia excelsa)

A estas especies arbóreas les acompañan Teline rosmarinifolia, rosalillos (Dendriopoterium menendezii), , coles de risco (Crambe tamadabensis) y Micromeria pineolens, todas endemismos de la localidad. Se le suman el cabezote (Cheirolophus arbutifolius), Chrysoprenanthes pendula, endemismo grancanario, la cresta de gallo (Isoplexis isabelliana), el poleo (Bistropogon origanifolius), la capitana (Phyllis nobla), el cardo de risco (Carlina salicifolia), la cruzadilla (Hypericum reflexum), malfurada (Hypericum grandifolium), granadillo (Hypericum canariensis), el tajinaste chico (Echium strictum), la tedera (Psoralea bituminosa), el algaritofe (Cedronella canariensis), cerrajónes (Sonchus congestus, Sonchus acaulis), balillo (Sonchus leptocephalus), yedra (Hedera helix canariensis), jarón (Cistus symphytifolius), jara (Cistus monspeliensis), Sideritis dasygnaphala, tomillos (Micromeria varia, benthamii, lanata (y ejemplares híbridos)), paniqueso (Lobularia canariensis), verode (Kleinia neriifolia), salvia (Salvia canariensis), rosal (Rosa canina), mato de risco (Lavandula canariensis), magarza (Argyranthemum adauctum gracile), etc. En los riscos crecen bejeques (Aeonium manriqueorum, simsii), Aichryson laxum, Greenovia aurea y Sventenia bupleroides, planta exclusivamente natural del macizo.

Herbáceas como la pata de gallo (Geranium canariense), el bicácaro (Canarina canariensis), la corregüela (Convolvulus canariensis) y el corazoncillo (Lotus spartioides) también viven aquí; además de muchas otras de carácter cosmopolita o introducidas en las islas y llegadas al barranco por su facilidad para expandirse o con ayuda de las cabras cimarronas (Capra hircus) que pastan por todo el macizo. Dryopteris oligodonta, Pteridium aquilinum y Davallia canariensis son helechos también presentes en el barranco de El Palo Blanco.




















Pata de gallo (Geranium canariense)

Aprovechándose de la alta diversidad vegetal hay una enorme lista de invertebrados. El resto de la fauna la componen aguililla (Buteo buteo insularum), tagarote (Falco pelegrinoides), cernícalo (Falco tinnunculus canariensis), gavilán (Accipiter nisus granti), cuervo (Corvus corax tingitanus), paloma bravía (Columba livia canariensis), tórtola común (Streptopelia turtur), perdiz roja (Alectorris rufa intercedens), mirlo (Turdus merula cabrerae), pico picapinos (Dendrocopos major thanneri), canario (Serinus canaria), vencejo (Apus unicolor), bisbita caminero (Anthus bertheotii) herrerillo o quesero (Parus teneriffae), mosquitero u hornero (Phylloscopus collybita canariensis) y algunas otras ocasionalmente conforman el grupo de las aves.
En Tamadaba hay paredes propicias para la cría de las rapaces, pero buen número de ellas están equipadas con vías de escalada, actividad que muchas personas practican coincidiendo con la época de cría.

El lagarto de canarión (Gallotia sthelini) es el único reptil presente y de los anfibios no hay ningún representante. Las cabras y los conejos (Oryctolagus cuniculus) son dos mamíferos introducidos por el hombre que merman las poblaciones de algunas especies de plantas y las relegan a los riscos, lo que facilita la entrada de otras, en muchos casos foráneas, con mayor facilidad para reproducirse. La rata (Rattus rattus) y el ratón (Mus musculus) completan este grupo.

martes, 12 de mayo de 2009

Ganoba



















Vista general de Ganoba

Ganoba es una de las montañas que coronan el macizo de Tamadaba. Las características del suelo son las mismas en cualquier punto, por tanto, la pluviometría, la temperatura y la insolación son los factores que determinan el tipo de vegetación.

Hace pocas décadas gran superficie de lo que hoy conocemos como pinar de Tamadaba estaba deforestada. Gracias al microclima de las diferentes zonas y a los contados ejemplares de diferentes especies que escaparon a la tala podemos hacernos una idea de la potencialidad vegetal de Ganoba.

En la zona de influencia del alisio se dan las condiciones para el desarrollo del monteverde, que en las cotas más altas pasa a mezclarse con el pinar, al soco de los vientos la vegetación es de pinar seco con algunos brezos. Crecen de forma natural saos (Salix canariensis), fayas (Myrica faya), acebiños (Ilex canariensis), brezos (Erica arborea), follaos (Viburnum tinus rigidum), escobones (Chamaecytisus proliferus), laureles (Laurus novocanariensis) y pinos (Pinus canariensis). Polémica es la presencia del olivillo (Phyllirea angustifolia) y el sanguino (Rhamnus glandulosa), ya que debido al tradicional tráfico de especies en la isla es difícil determinar si son nativas.

Jarones (Cistus symphytifolius), jaras (Cistus monspeliensis), granadillos (Hypericum canariense), cruzadillas (Hypericum reflexum), poleos (Bistropogon origanifolius), distintos tomillos (Micromeria benthamii, Micromeria lanata y el tomillo de Tamadaba (Micromeria pineolens)), rosales (Rosa canina), zarzas (Rubus bollei), verodes (Kleinia neriifolia), balillos (Sonchus leptocephalus), bejeques (Aeonium simsii, Aeonium percarneum), coranzoncillos (Lotus spartioides), planta únicamente natural de Tamadaba, gamonas (Asphodelus aestivus), lechugones (Sonchus acaulis, Sonchus congestus), jacintos (Dipcadi serotinum), cerrillos (Hyparrhenia hirta) y helechos como la batatilla (Davallia canariensis) o Pteridium aquilinum conforman el sotobosque. Además son propios de Ganoba líquenes del género Usnea y numerosas especies de hongos y musgos.



















Corazoncillo de Tamababa (Lotus spartioides)

La cresta de gallo (Isoplexis isabelliana) fue introducida hace décadas; la vinagrera (Rumex lunaria), el incienso (Artemisia canariensis), la altabaca (Dittrichia viscosa), y el marrubio (Marrubium vulgare) son especies probablemente llegadas de la mano del hombre a las zonas más degradas y en el entorno de las casas forestales se ajardinó en el pasado con plantas extranjeras.

Hace semanas se corrigieron las marras fruto de una repoblación tardía (diciembre-enero) y desafortunada (por la falta de lluvias) de la temporada pasada; entre especies de monterverde y cedros se plantaron olmos (Ulmus minor), una especie foránea, no parece muy lógico que en una de las pocas áreas relativamente conservadas y que mejor perspectiva ofrece para naturalizar el paisaje se plante esta especie.

La fauna está representada mayoritariamente por invertebrados, varias especies endémicas del pinar.




















Nidal de pico picapinos (Dendrocopos major)

Aves que hacen vida en la montaña son el aguililla (Buteo buteo insularum), el cuervo (Corvus corax tingitanus), el tagarote (Falco pelegrinoides), el gavilán (Accipiter nisus granti), el cernícalo (Falco tinnunculus canariensis), la perdiz roja (Alectoris rufaintercedens), la paloma bravía (Columba livia canariensis), la tórtola común (Streptopelia turtur), el pico picapinos (Dendrocopos major thanneri), el mirlo (Turdus merula cabrerae), el vencejo unicolor (Apus unicolor), el pinzón común (Fringilla coelebs), el canario (Serinus canaria), el bisbita caminero (Anthus berthelotii), el petirrojo (Erithacus rubecula superbus), el herrerillo o quesero(Parus teneriffae), el hornero o mosquitero (Phylloscopus collybita canariensis) y algunas otras que de manera puntual hacen acto de presencia.

Las cabras (Capra hircus), los gatos (Felix catus), los conejos (Oryctolagus cuniculus), las ratas (Rattus rattus), los ratones (Mus musculus) y las musarañas (Crocidura russula) son mamíferos introducidos por el hombre. El murciélago montañero (Hypsugo savii) es el único animal nativo de este grupo.

El lagarto de Gran Canaria (Gallotia sthelinii) y el perenquén (Tarentola boettgeri) representan los reptiles.



















Musaraña, ratón hocicudo (Crocidura russula).

En el punto más alto de la montaña, Pico de La Bandera, se fabricó hace años una caseta, respetuosa con el entorno, destinada a la vigilancia contra incendios. Hace aproximadamente un año se inició la instalación de una torre de vigilancia metálica sobre una gran base de hormigón y piedras que hasta el momento ha provocado la tala de varios pinos. A día de hoy está a medio montar, los envases que se utilizaron para llevar hasta allí el material de construcción aparecen desparramados en medio del pinar, los cristales de las ventanas están rotos y sin colocar, los escombros productos de la obra continúan alrededor de la base y las herramientas (completamente oxidadas) siguen en el lugar. Para generar la energía que se empleará en la nueva torre se instaló un molino de viento (actualmente en el suelo a causa de la meteorología) que hace ruido e impacta a la vista.

jueves, 23 de abril de 2009

Lo Bello y Lo Bestia



















Desde hace muchos años Gran Canaria sigue un módelo urbanístico desordenado y falto de armonía. La urbanización que se construye en Los Altos de San Gregorio, Las Palmas de Gran Canaria, es uno de los últimos ejemplos

A día de hoy, Los Altos de San Gregorio y San José del Álamo, en las medianías de Las Palmas de Gran Canaria, son dos de los pocos espacios que se mantienen ajenos al cemento dentro del municipio.

Cursiva
Está zona presenta buenas condiciones para el desarrollo del bosque "seco" de medianías (termófilo), prueba de ello son las númerosas especies de plantas propias de este ecosistema que de manera natural crecen en el lugar.



















Acebuches (Olea europaea guanchica)

Pequeños acebuchales (Olea europaea guanchica) acompañados de cardones (Euphorbia canariensis), granadillos (Hypericum canariensis), tabaibas amargas (Euphorbia regis-jubae), cornicales (Periploca laevigata), esparragueras (Asparagus pastorianus), guaydiles (Convolvulus floridus), matos de riscos (Lavandula canariensis), verodes (Kleinia neriifolia) y tajinastes blancos (Echium decaisnei), entre otras, además de numerosas herbáceas conforman la flora.

A este valor se le añade la presencia de animales como el lagarto de Gran Canaria (Gallotia sthelini), garza real(Ardea cinerea), polla de agua(Gallinula chloropus), focha (Fulica atra), avetorillo (Ixobrychus minutus), aguililla (Buteo buteo insularum), cernícalo (Falco tinnunculus canariensis), perdiz roja (Alectoris rufa intercedens), alcaraván (Burhinus oedicnemus), paloma bravía (Columba livia), mirlo (Turdus merula cabrerae), canario (Serinus canaria), triguero (Miliaria calandria), gorrión chillón (Petronia petronia), mosquitero u hornero (Phylloscopus collybita canariensis), bisbita caminero (Anthus berthelotii), herrerillo o quesero (Parus caeruleus teneriffae), etc.

Hay que sumar a esta lista un anfibio, la rana común (Rana perezii), invertebrados de muchas clases y varias especies de hongos.

Este ecosistema que se venía recuperando después de sufrir el deterioro consecuente de la tala con fines agrícolas y ganaderos en los siglos pasados se ve amenazado por el consumo del territorio producto del exceso de población que "soporta" Canarias. Las urbanizaciones de Ciudad del campo y Los Altos de San Gregorio han sustituido a acebuches, cardones, granadillos, ... y son foco de vertidos de todo tipo de basuras.



















Urbanización en Los Altos de San Gregorio y Acebuchal-cardonal

viernes, 17 de abril de 2009

Valoraciones sobre el estado de conservación del barranco de Carmona

El ecosistema en el barranco de Carmona está relativamente conservado. Desde hace años se vienen realizando una serie de actividades que en mayor o menor medida han alterado la naturaleza del lugar.

La agricultura y la ganadería son los tipos de aprovechamientos, conocidos, que desde más antiguo afectan al barranco. Todavía hoy es posible encontrar los muros de los antiguos huertos en los pies de riscos del cauce y es fácil deducir el uso maderero de especies como faya, brezo, tagasaste, gacia, acebiño, etc. por el crecimiento de las plantas, que presentan numerosos brotes de cepa. Este tipo de crecimiento no es natural y árboles que deberían superan la decena de metros forman una “maraña” poco transitable.

La mala gestión ganadera trae aparejado otro problema. Algunos ejemplares de cabras (Capra hircus ssp.) pastan libremente por Guelguen. Teniendo en cuenta las necesidades alimenticias de este herbívoro, es posible que algunas especies de plantas se estén viendo perjudicadas, hecho preocupante puesto que en la zona hay varios endemismos que se encuentran en una situación delicada.

Además de las cabras, en Carmona habitan gatos cimarrones (Felix catus ssp.) y ratas (Rattus rattus), mamíferos introducidos por el hombre que suponen un desequilibrio en las poblaciones de aves. En el caso de los gatos cimarrones porque directamente las cazan para alimentarse y en el de las ratas porque huevos y pollos jóvenes constituyen parte importante de su dieta.

Otro aprovechamiento, más reciente, es el hidráulico. De aquí radican varios cambios importantes en Carmona.

La construcción de la galería del Pinalejo provocó la construcción de una pista. Esta obra conlleva el arrase de gran cantidad de plantas y el movimiento de toneladas de tierra, lo que supone una importante perdida de masa vegetal que afectó a algunas especies con poblaciones de pocos individuos en el barranco, la modificación de algunas escorrentías, el aumento de la erosión y la aparición de una vía de acceso rápida para especies impropias de la zona, algunas de ellas con carácter invasor (Ageratina riparia, Ageratina adenophora, Vinca major, etc.).

De la galería han salido miles de m3 de escombros que se acumulan bajo el caidero de agua donde mismo se está excavando. Esta temporada gran parte de este material fue arrastrado por el agua de lluvia en el mes de diciembre. La barranquera cambió por completo el aspecto del cauce, provocando que muchos metros por debajo de la entrada a la galería aparecieran todo tipo de residuos provenientes de la obra (restos del cableado para las cargas explosivas, hierros usados para el cribado de la tierra, cajas de tabaco, manchas de gasóleo, tuberías rotas etc.) y los troncos de árboles “machacados” en algunos casos y rotos en otros a causa del impacto de las piedras arrastradas, muchas de ellas desde la montaña de escombros.

Conjuntamente a la construcción se han instalado cuartos para el reparto del agua y una red de tuberías de varios cientos de metros.

Para la obra de los cuartos se hizo un desmonte en el margen oeste del cauce que supuso un impacto sobre la flora y el suelo. Además, se introdujeron materiales ajenos a la naturaleza del barranco, mayoritariamente cemento y metales. Por otro lado, las tuberías descienden por las laderas resaltando dentro de un paisaje bien conservado.

El barranquismo y el senderismo son dos actividades que provocan cambios en Carmona, insignificantes con respecto a los anteriores. Es inevitable que con el tránsito de personas se provoque algún daño a la flora o se moleste a la fauna. También hemos visto algún envoltorio de comida, colillas...


NOTAS DE INTERÉS


-El día 22 de diciembre de 2008, durante la primera visita a Carmona, escuchamos trigueros (Miliaria calandria), un ave muy escasa en La Palma. Fue en una zona agrícola, en lo alto del barranco, con abundancia de leguminosas herbáceas y arbustivas.

-Los días 22 de diciembre de 2008, durante la primera visita, y 13 de diciembre de 2008, durante la segunda, vimos un ejemplar de garbancera (Cicer canariensis) que en la tercera visita había sido arrastrada por la barranquera.

jueves, 9 de abril de 2009

Barranco de Carmona

Carmona es un ramal del barranco del Tablado, situado al norte de la isla de La Palma. En la zona viven especies propias del bosque termófilo, el monteverde y el pinar. Como en prácticamente todo el territorio canario han surgido cambios de la mano del hombre que han alterado el equilibrio de los ecosistemas y hacen peligrar el paisaje y las poblaciones de algunas especies.














Aspecto general del monteverde

VEGETACIÓN

Las plantas crecen en distintas zonas limitadas por muchos factores, entre ellos, la altitud, la temperatura, la humedad, la insolación, la orientación o el tipo de suelo.

PINAR DE TRANSICIÓN

Esta transición se produce en las zonas más altas de las laderas y en las cresterías del barranco. Los pinos canarios (Pinus canariensis) crecen con poca densidad y entremezclados con especies como la faya (Myrica faya), el brezo (Erica arborea), el acebiño (Ilex canariensis) o el laurel (Laurus novocanariensis).

A las especies arbóreas las acompañan plantas de porte arbustivo y subarbustivo, las más frecuentes son el amagante (Cistus simphytifolius), la jara (Cistus monspeliensis), los lechugones (Sonchus palmensis, Sonchus hierrensis), la capitana (Phyllis nobla)…

Las herbáceas son numerosas debido, sobretodo, a la introducción directa o indirecta por parte del hombre de nuevas especies en las zonas de cultivo próximas al barranco, además hay grupos de gacias (Teline stenopetala) y tagasastes (Chamaecytisus palmensis) plantados hace años con fines forrajeros.

LA PISTA Y SU ENTORNO

Desde la carretera que desciende hasta el Tablado a su paso junto al barranco comienza una pista que llega hasta la galería del Pinalejo, en el cauce. La obra alteró notablemente la vegetación y eso se evidencia con la aparición de especies de rápido asentamiento, como la vinagrera (Rumex lunaria), la bainena (Argyranthemum haouarytheum) el incienso (Artemisia canariensis) o el faro (Gonospermum canariensis), y muchas herbáceas o subarbustivas que requieren de mayor cantidad de luz como el geranio de Roberto (Geranium robertianum), (Pimpinella dendrotragium), el amor seco (Bidens pilosa), el tomillo-limón (Micromeria herphyllomorpha), el mastranto (Calaminta nepeta), tasaigo (Rubia fruticosa)…















Garbancera (Cicer canariensis), escasa en la isla

MONTEVERDE

LADERAS

En las laderas del barranco crecen especies que no requieren suelos profundos pero que necesitan un buen grado de humedad y al mismo tiempo suficiente insolación. Son frecuentes las fayas, los brezos y los acebiños; de forma localizada hay ejemplares de palo blanco (Picconia excelsa) y barbuzano (Apollonias barbujana) y en los barranquillos con suficiente humedad crecen viñátigos (Persea indica). Los arbustos mejor representados son el follao (Viburnum tinus), la gacia y el poleo de monte (Bystropogon canariensis). La pata de gallo (Geranium canariense), el algaritofe (Cedronella canariensis), la yedra (Hedera helix canariensis), la cruzadilla (Hypericum reflexum), la malfurada (Hypericum grandifolium), (Scrophullaria smithii), o la estrelladera (Gesnouinia arborea) también habitan las laderas. En algunas zonas se ha hecho aprovechamiento de la vegetación por lo que el crecimiento de fayas y brezos, principalmente, es irregular.

EL CAUCE

Tiles, viñátigos, palos blancos y laureles son los árboles de mayor tamaño que hay en el barranco. Los mejores ejemplares los encontramos en el cauce, donde se establecen los suelos más profundos, producto de la erosión de las laderas, y las condiciones ambientales son de mucha humedad y escasa insolación. Común es la yedra, que aprovecha los árboles para subir en busca de luz, la estrelladera, la gibalbera (Semele androgyna), la zarza (Rubus palmensis), (Asparagus scoparius), muchas de las especies que crecen en las laderas y varios helechos, entre ellos, la píjara (Woodwardia radicans), el culantrillo (Adiantum capillus-veneris) o el helecho redondo (Adiantum reniforme).

En la zona baja, proximidades a la confluencia del barranco de Carmona con el de Fagundo, las especies propias de laurisilva se mezclan con las plantas más exigentes en agua del piso termófilo. Mocanes (Visnea mocanera), barbuzanos (Apollonias barbujana), y granadillos (Hypericum canariensis) son algunas de ellas.

RISCOS

La vegetación rupícola está representada por muchas especies en el barranco. Variando los requerimientos en cuanto a humedad las necesidades de cada una de ellas son similares, luminosidad, poco suelo y altura, su principal herramienta para escapar de los herbívoros.
Frecuentes son los bejeques (Aeonium holochrysum, Aeonium davidbramwellii, Aeonium palmense), (Aichryson laxum), el paniqueso (Lobularia canariensis), el cardo de risco (Carlina falcata) y varias especies de helecho entre ellas la batatilla (Davallia canariensis) y la tostonera (Adiantum reniforme). De forma esporádica hay poblaciones de col de risco (Crambe santosii).

Amanita muscaria, una de las muchas especies de hongos presentes en el barranco

FAUNA

El barranco tiene condiciones climáticas, orográficas, geográficas, geológicas, botánicas, etc. que dan lugar a un ecosistema único. La cercanía a la costa, la humedad ambiental, las fuertes pendientes o la textura del suelo, son algunos de los factores que condicionan el tipo de fauna. En Carmona habitan numerosas especies y subespecies endémicas del archipiélago.

AVES

La disponibilidad y tipo de alimento y lugares para la cría condicionan la presencia a las especies más adaptadas al ecosistema. Son muchas las familias representadas.
Hemos avistado las siguientes aves: las palomas rabiche (Columba junoniae), turqué (Columba bollii) y bravía (Columba livia), el pinzón común (Fringilla coelebs palmae), el petirrojo (Erithacus rubecula), el reyezuelo (Regulus regulus), el mosquitero (Philloscopus canariensis), el herrerillo (Parus caeruleus palmensis), el mirlo (Turdus merula), el cernícalo (Falco tinnunculus canariensis) y el aguililla (Buteo buteo insularum).

Además de estás, a través de las citas de otras personas, incluimos el gavilán (Accipiter nisus granti), el halcón tagarote (Falco pelegrinoides), el búho chico (Asio otus), la graja (Phyrrhocorax phyrrhocorax), la chocha perdiz (Scolopax rusticola), la curruca tomillera (Sylvia conspicillata), el capirote (Sylvia atricapilla), la curruca cabecinegra (Sylvia melanocephala), el canario (Serinus canaria) y el pardillo (Acanthus cannabina).

La pardela pichoneta (Puffinus puffinus) está nidificando en el barranco del Capitán y es posible que lo haga en Carmona ya que se dan las condiciones.

MAMÍFEROS

Nosotros hemos constatado la presencia de la rata de campo (Rattus rattus) y el gato cimarrón (Felis catus). Según citan otros autores, en la zona habitan el murciélago de Madeira (Pipistrellus maderensis), el murciélago rabudo (Tadarida teniotis), el conejo (Oryctolagus cuniculus) y el ratón (Mus musculus). Excepto los murciélagos, todos ellos han sido introducidos en la isla por el hombre.

REPTILES

Es abundante el lagarto tizón (Gallotia galloti palmae) y hay citas para el perenquén (Tarentola delalandii).

INVERTEBRADOS

Existe poca información acerca de ellos, pero se puede afirmar que el norte de la isla es relativamente rico en endemismos canarios e insulares.
Algunos son: Insulivitrina solemi dentro del grupo de moluscos gasterópodos; artrópodos del género Porcellio; Enoplognatha sattleri, arácnido propio de la Macaronesia; Ameles limbata entre los dípteros y muchas otras especies, algunas por describir y otras por descubrir.

martes, 24 de marzo de 2009

Cubo de La Galga














Aspecto general del monteverde

El Cubo de La Galga (piedra) es un barranco situado en el noreste de La Palma. Nace próximo al Pico de La Cruz, en la crestería de La Caldera de Taburiente, y desde ahí desciende hacia la costa de La Galga.

La costa es abrupta y las especies mejor representadas son el cardón (Euphorbia canariensis), la tabaiba amarga (Euphorbia lamarckii) y la retama blanca (Retama rhodorhizoides), acompañadas otras especies arbustivas, entre ellas el cornical (Periploca laevigata), el tasaigo (Rubia fruticosa) y el cerrajón (Sonchus palmensis). De las herbáceas, la más abundante es el cerrillo (Hyparrhenia hirta).

En cotas más altas la humedad es mayor y las especies que crecen son propias del bosque termófilo, adaptado a unas temperaturas parecidas a las que soporta el cardonal-tabaibal pero más exigente en agua. Las especies arbóreas más abundantes son los mocanes (Visnea mocanera), palos blancos (Picconia excelsa), los barbusanos (Apolcanariensislonias barbujana) y en el cauce algún rodal de sauces (Salix canariensis). Encaramados en los riscos viven varios marmulanos (Sideroxylon marmulano) y entre las especies de talla media predominan los granadillos (Hypericum canariensis).













Píjaras (Woodwardia radicans)
Afectado por los vientos alisios casi permanentemente el tramo medio del barranco es húmedo cálido y sombrío; con estás condiciones se desarrolla el monteverde, el ecosistema presente en el barranco con mayor biodiversidad. Tiles (Ocotea foetens), viñátigos (Persea indica) y laureles (Laurus novocanariensis) ocupan los lugares más húmedos y con suelos más profundos, generalmente cerca del cauce, mientras que fayas (Myrica faya), brezos (Erica arborea), follaos (Viburnum tinus rigidum), acebiños (Ilex canariensis), sanguinos (Rhamnus glandulosa) y gacias (Teline stenopetala) crecen en las laderas. En el sotobosque, encimba (Pericallis papyracea), reina de monte (Ixanthus viscosus), poleo de monte (Bystropogon canariensis), bicacarera (Canarina canariensis), algaritofe (Cedronella canariensis), Crambe santosii, nomeolvides (Erysimum bicolor), pata de gallo (Geranim canariense), malfurada (Hypericum grandifolium), zarza (Rubus palmensis), estrelladera (Gesnouinia arborea) y muchas más. En los paredones habitan bejeques (Aeonium palmense), paniqueso (Lobularia canariense), cardo de risco (Carlina falcata), Aichryson laxum, etc.

La píjara (Woodwardia radicans) y Diplazium caudatum son dos especies de helechos propias de las zonas más húmedas y sombrías, mientras que la batatilla (Davallia canariensis) o Asplenium hemionitis crecen en riscos relativamente secos.









Amagante o jarón (Cistus symphytifolius)
A medida que se asciende, aparece un pinar mixto con elementos del monteverde, fayas y brezos principalmente, que pasa a ser puro, acompañado de jaras (Cistus monspeliensis), amagantes o jarones (Cistus symphytifolus), etc. para luego mezclarse con vegetación de cumbre, violetas (Viola palmensis), codesos (Adenocarpus viscosus spartioides), crespas o pinillos (Plantago webbii) ...

Al igual que en muchos rincones de las islas, en el Cubo de La Galga se han producido cambios de la mano del hombre. En lo alto de la ladera sur del barranco se hizo un mirador de tamaño desproporcionado que ocupó un área bien conservada de fayal-brezal con algunos pinos. Por otra parte, la construcción de pistas facilitó la entrada de especie con carácter invasor como los haraganes (Ageratina adenophora, Ageratina riparia) o la vinca (Vinca major).

Numerosas especies de aves hacen vida en el barranco, cerca de la costa podemos encontrar curruca zarcera (Sylvia conspicillata orbitalis), mosquitero (Phylloscopus collybita canariensis), capirote (Sylvia atricapilla heineken), paloma bravía (Columba livia), cernícalo (Falco tinnunculus canariensis), halcón tagarote (Falco pelegrinoides), graja (Pyrrhocorax pyrrhocorax barbarus), etc. En cotas más altas, generalmente dentro del monteverde, paloma turqué (Columba bollii), paloma rabiche (Columba junoniae), mirlo (Turdus merula cabrerae), petirrojo (Erithacus rubecula), reyezuelo (Regulus regulus teneriffae), herrerillo (Parus caeruleus palmensis), pinzón común (Fringilla coelebs palmae). En pinar, aguililla (Buteo buteo insularum), perdiz moruna (Alectoris barbara), caminero (Anthus berthelotii) y varios de los anteriores.


Hornero, mosquitero (Phylloscopus collybita canariensis)
Los murciélagos son los únicos mamíferos nativos del barranco, el murciélago de bosque (Barbastella barbastellus) y el montañero (Hypsugo savii) son habituales, y es posible que otras especies se encuentren en la zona. Ratas (Rattus norvegicus), ratones (Mus musculus)y gatos (Felix catus ssp.), integrados de la mano del hombre y causantes de desequilibrios sobre el resto de la fauna completan este grupo.

Los invertebrados, como en todas partes, cuentan con una amplia representación. Existen especies exclusivas de la localidad.